Ya se están repartiendo entre los alumnos de Huelva los ordenadores portátiles con los que la Consejería de Educación pretende revolucionar la enseñanza. No voy a ser yo quien se manifieste en contra de esta herramienta de trabajo, ni siquiera voy a negar la utilidad que para el aprendizaje tienen las nuevas tecnologías. Pero sí convendría decir que antes de dotar de nuevos medios al alumnado de la escuela pública, y antes de iniciar proyectos maravillosos, convendría empezar la casa por los cimientos y dar solución a los graves problemas que nuestros colegios e institutos tienen: alumnos con dificultades para el aprendizaje sin apoyos, profesores desmotivados, infraestructuras tercermundistas -hay centros de Huelva sin calefacción porque las calderas están rotas-, alumnos inmigrantes sin profesores de integración.. Bienvenidos sean los ordenadores, pero antes arreglemos la casa.
