Acaba de morir un miliciano en Cerro Muriano, es septiembre del 36. Su pecho por delante, el miedo en las venas, no soltará el arma hasta caer, y su último recuerdo... para quién será. Muere por todos, eso cree él... y todo aquí, en un segundo de vida. Me río de los que piensan que el fotoperiodista está en peligro de extinción, y más mientras miro la foto de Capa, lo que estará muerta pronto será la prensa de masas que se mantenga ligada a intereses mediáticos. Cualquier periodista que dispare su cámara pensando por qué y para quién lo hace nos pondrá en evidencia, y podrá cambiarnos la conciencia pensando a través de sus imágenes; sólo buscará otros cauces en los que mantener su imagen más de 10 segundos. Rober Capa, Emilio Morenatti o Norbert Enker, nos enseñan estos días en Huelva las cicatrices de nuestro mundo, y nos preguntan, sin titubeos, ¿y tú qué?
Tú, el mas firme edificio, derrumbado tú el gavilan más alto, desplomado, tú, el más grande rugido callado, y más callado, y más callado...
Miguel Hernández
