Lo que está pasando en Daimiel podría pasar en Doñana. Así de rotundo es el comentario de los grupos ecologistas que ven al parque nacional más emblemático de Andalucía como un coladero de despropósitos y decisiones políticas muy alejadas de la vocación conservacionista. Todos los usos; turísticos, residenciales y agrícolas del entorno están tirando, con dudosa legalidad y descarada impunidad, del acuífero que inunda el humedal. Lo curioso es que, a la hora de los Fitur y de los anuncios (...)