Un nuevo alcalde

GABRIEL Cruz, uno de los 11 candidatos que se presentaban a la Alcaldía de Huelva, será nuestro alcalde. Bienvenido. Sospecho que va a encontrarse una difícil papeleta por la angosta situación económica y por una gestión municipal amoldada al estilo de Pedro Rodríguez durante demasiado tiempo; pero sólo la novedad merece la pena. Así que mucha suerte desde esta columna. Creo que inicia su andadura en tiempos de redescubrir el municipalismo participativo, en paralelo a muchas propuestas ciudadanas que nos han desafiado a hacerlo;  aprovechémoslo también en Huelva. Y para empezar, algunas consideraciones.

La ilusión. A pesar de que el relevo en el municipio de Huelva va a ser bastante tradicional (no ha sido un movimiento nacido de la ciudadanía el que se hará con el gobierno) y de que la presencia de nuevas fuerzas políticas aún no es determinante, creo que el ansia de cambio era tan fuerte que la ilusión generada puede servir para movilizar en principio a la ciudad. Pero el hambre por dinamizar la ciudad hay que mantenerlo como un tesoro precioso, no puede disolverse como un azucarillo entre cálculos y dificultades. Me preocupa que el equipaje de ser miembro de un partido como el PSOE (los compromisos, los compañeros de viaje, el tacticismo, etc.) pueda corromper esa ilusión más que servir de apoyo. Sería algo imperdonable.

El proyecto. La ciudad de Huelva deambula entre sus recuerdos y sus penas. El periquismo quiso darnos autoestima a cambio de ornamentos y fiestas, pero no nos dio un modelo de ciudad, algo sostenible, habitable y concreto hacia el que caminar. ¿Qué queremos ser: una ciudad de servicios, de turismo, de empresas de transformación agropecuaria, de industria sostenible? ¿Dónde queremos vivir, queremos cambiar el modelo de barriada desarrollista inhabitable que nos donó el régimen anterior, queremos volver la mirada hacia nuestro patrimonio fluvial? Huelva necesita liderazgos que propongan un camino a seguir, capaces de consensuarlo y desarrollarlo con los vecinos, y que inspiren su consecución. Ahí le dejo el envite.

La pobreza. Rodri no fue capaz de acabar con el cinturón de miseria de la ciudad. Desempleo, abandono escolar, violencia, incivismo. Las barriadas que rodean buena parte de la ciudad se han empobrecido sin remedio. Es perentorio un plan de lucha contra la pobreza de nuestros vecinos. ¿Cuál será? Ya tarda.

Los fosfoyesos. ¿Quién decidirá?

foto ayuntamiento

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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