¡Vivan los novios!

La foto del periódico era ilustrativa: el alcalde de Huelva acababa de casar a dos hombres, que se besaban ante los presentes. Pero la casualidad quiso que, en el momento en que disparo el fotógrafo, todos estuvieran mirando al suelo, como si quisieran evitar aquella intimidad homosexual, aquel beso contundente. Nadie miraba a los recién casados. Como una metáfora de lo que ocurre: mientras la homosexualidad se normaliza, unos pocos prefieren seguir mirando hacia otra parte, gritando a veces sus anacronismos, enrojecidos de ira o vergüenza según los casos. En este caso el alcalde ha estado por encima del discurso de su partido, y eso está bien: las instituciones son torpes y lentas para según qué cosas, y es bueno que las personas que las forman las incomoden. Los que hoy niegan los derechos de este colectivo tendrán, mañana, que rectificar, y reconocer que no llegó el fin del mundo que proclamaban, que no nos hundimos como Sodoma y Gomorra en el lodo de la amoralidad. En fin, mientras tanto van casándose los gays y las lesbianas, luego también se separarán, divorciarán, enviudarán y toda esa vulgaridad que nos hace iguales.

The following two tabs change content below.

Gonzalo Revilla

Latest posts by Gonzalo Revilla (see all)

You may also like...

Deja un comentario