“ZAnados”

HACE dos semanas escribía preocupado al conocer que Huelva estaba a la cola de todas las provincias de España en inversión y prestaciones sanitarias. Hoy, algo más alarmado aún, lo hago al conocer que igual tengo que agradecer a Zara, la multinacional de la ropa, que me pueda tratar un cáncer en Andalucía. hospital infanta elena (2)

No sé si han podido conocer la noticia sobre la donación que la Fundación Amancio Ortega ha hecho al SAS para modernizar sus aceleradores lineales para hacer radioterapia. Desde que vi el titular y la imagen de Marta Ortega junto a la presidenta de la Junta recogiendo el cheque de 40 millones de euros, multitud de preguntas y dudas me han asaltado. Permítanme compartir algunas con ustedes, queridos contribuyentes.

La primera duda es saber a cambio de qué Zara dona ese dinero: ¿altruismo?, ¿publicidad?, ¿algún intercambio en el horizonte? Dudo de una empresa multinacional que ha sido relacionada en muchas ocasiones con paraísos fiscales para eludir pagar sus impuestos en España y que, además, ha recibido denuncias sobre el trato que consiente a las trabajadoras en sus filiales en países del sur. La filantropía de las migajas es una cuestión de marketing o de estrategia, nunca de solidaridad.

La segunda duda es saber por qué diablos el Servicio Andaluz de Salud (SAS) tiene que recurrir a fondos privados para costear inversiones básicas. La Junta de Andalucía es la que menos dinero público invierte en sanidad del Estado y, aunque las culpas se reparten entre una menor transferencia desde el Gobierno central y una mala gestión económica de la Administración autonómica, me parece indigno que además tengamos que hacerle el juego a una marca y vender una idea perniciosa: la financiación público-privada ayuda a mantener el SAS. Ya hemos dicho en esta columna que eso es falso; en el sanitario y, en general, en cualquier otro, la participación privada sólo busca un trozo de mercado y a más mercado más negocio, y, por supuesto, menos servicio. Seguimos jugando con dos barajas: la de vender las magnificencias de nuestros servicios públicos y la de venderlos por lo bajini, estrategia neoliberal altamente peligrosa.

Por último, discrepo de esa proclama demagoga usada por algunos representantes políticos de que lo mejor de nuestra sistema sanitario son los profesionales; no, lo mejor es que esos profesionales tan cualificados trabajan bajo principios imprescindibles: universalidad, equidad y financiación pública.

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Andrés García

voluntario de 2Orillas, participa de la columna de prensa "La otra orilla" y del programa de radio "Señales de Humo"

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1 Response

  1. Mª Angeles Pastor Alonso dice:

    De: Raúl Estradera
    Fecha: 27 de mayo de 2016, 10:03
    Asunto: Fundación Amancio Ortega – A la atención de D. Andrés García
    Para: proyecto@dosorillas.org

    Estimado Sr. D. Andrés García:

    He tenido la oportunidad de leer en la edición de ayer, 25 de mayo de 2016, del diario Huelva Información una columna firmada por Ud. y titulada “ZAnados”, incluida también en la página web del Proyecto Dos Orillas. Desde el más absoluto respeto a sus opiniones, permítame trasladarle algunos comentarios acerca de su contenido que espero que valore adecuadamente, dado que mi intención no es generar polémica de ninguna clase sino, simplemente, hacerle llegar información que considero relevante.

    En primer lugar, querría aclararle que sus repetidas referencias a Zara no son adecuadas en este contexto, puesto que, como Ud. mismo indica en su artículo, el acuerdo al que se refiere ha sido firmado entre la Junta de Andalucía y la Fundación Amancio Ortega, entidad cuya única relación con Zara es la de haber sido creadas por la misma persona. La Fundación Amancio Ortega no tiene vinculación alguna con la actividad empresarial de Zara (o del Grupo Inditex en su conjunto), sino que se trata de una iniciativa personal del propio Amancio Ortega. La donación acordada en el Protocolo con la Junta, por tanto, no procede de Zara o de Inditex, sino que forma parte de la actividad filantrópica de D. Amancio Ortega Gaona, que se lleva a cabo a través de la fundación de carácter personal que creó en 2001.

    Dicho lo anterior, sus dudas acerca de la existencia de unas supuestas contrapartidas a este acuerdo –que quizás parten de ese equívoco previo- creo que no están en absoluto fundamentadas. Puedo asegurarle que no existen tales contrapartidas, pero en cualquier caso estoy seguro de que la Junta de Andalucía puede informarle de manera precisa y detallada acerca del contenido tanto del Protocolo firmado como, en su momento, del Convenio que permitirá su completo desarrollo. El objetivo de ambas instituciones es llevar adelante en el plazo más corto posible los planes de renovación del equipamiento tecnológico necesarios para asegurar tratamiento oncológico del nivel más avanzado a los pacientes de los hospitales públicos de Andalucía. Estoy seguro de que usted comparte con nosotros este deseo pese a no considerar adecuada nuestra intervención, posición que por supuesto respeto. Pero esa posición no justifica que se lancen veladas –e infundadas- acusaciones alertando acerca de oscuros –e inexistentes- intereses. Contrariamente a lo que Ud. parece sostener, ni la Fundación Amancio Ortega, ni su fundador, ni las empresas de las que es accionista (como es el caso de Inditex) tienen interés alguno en el negocio sanitario, ni pretenden intervenir en ese sector, ni planean competir con la iniciativa pública por un “trozo de mercado”. Si la información acerca de este acuerdo le ha hecho pensar eso, acepto la parte de responsabilidad que nos toca por no haber trasladado de la manera más adecuada el espíritu de este acuerdo a la opinión pública.

    En otro orden de cosas, y aunque como portavoz de la Fundación Amancio Ortega no es mi labor informarle acerca de la responsabilidad social de Inditex (grupo empresarial al que pertenece Zara), permítame tan solo indicarle que en la información pública de la compañía puede comprobar fácilmente cuál es el volumen de impuestos que paga cada año, tanto globalmente como en nuestro país (en el que, por cierto, sólo en 2015 ha contribuido a las arcas públicas con más de 1.000 millones de euros en impuestos directos), así como dónde están radicadas y a qué se dedican cada una de las sociedades de este grupo en todo el mundo. De igual modo, la empresa informa muy detalladamente acerca de su trabajo continuo de mejora de las condiciones laborales y medioambientales en las que trabajan sus proveedores (que no filiales), y puede usted asimismo acudir a otras fuentes a este respecto, tales como la Organización Internacional del Trabajo, federaciones sindicales internacionales como Industriall o UniGlobal, organizaciones internacionales enfocadas a la mejora de su sector como la Ethical Trading Initiative o la Sustainable Aparel Coalition; en fin, a las ONGs y sindicatos locales con los que colabora sobre el terreno en la mejora de las condiciones laborales en numerosos países del mundo. Sólo entendería como válidas sus afirmaciones si desde alguna de estas u otras fuentes realmente documentadas pudiera usted presentar a sus lectores evidencias que dieran base a ese tipo de comentarios, que en caso contrario quedan únicamente como rumores que los hechos contradicen.

    Creo sinceramente que la discrepancia es positiva, que la discusión acerca de la conveniencia de esta u otras iniciativas no puede sino ayudarnos a enfocar mejor los problemas y encontrar juntos mejores soluciones. En mi opinión, sin embargo, la crítica basada en prejuicios tan sólo alimenta polémicas que poco aportan al avance de nuestra sociedad. Con independencia de su opinión, contraria o favorable a las decisiones tomadas por la Fundación Amancio Ortega, únicamente le ruego que valore sus intenciones reales, que no son otras que apoyar al sistema público de salud de Andalucía en su esfuerzo por mejorar la atención sanitaria a todos los andaluces, y que no le atribuya intereses u objetivos que ni están entre sus principios de actuación ni se han manifestado en ninguna de sus iniciativas hasta la fecha.

    Reciba mi más afectuoso saludo.

    Raúl Estradera
    Director de Comunicación
    Fundación Amancio Ortega

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